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Avisos

postheadericon Sal en el corazón

Abrí la puerta y entré, todo estaba oscuro pero no me molestaba, estaba demasiado afligido por lo sucedido horas antes. Me dirigí al salón a paso lento, preguntándome si aquello podía estar pasándome realmente a mí. Tres años de mi vida traicionados, aquello era lo que más me carcomía por dentro, tres malditos y maravillosos años de mi vida tirados a la basura porque sí.

Me quité la chaqueta y la arrojé al suelo, en mitad del estrecho pasillo de mi piso, después aflojé el nudo de la corbata, que me asfixiaba des de hacía ya un par de horas, y me abandoné al sofá. Mi cabeza se encontraba al borde del colapso, en mis sienes percibía el latido del corazón y los oídos me pitaban dolorosamente. Deseaba desaparecer.

Odiaba a esa tonta, aquella ingenua que me había traicionado y me había abandonado haciendo añicos mis sueños. Mi mirada, posada en el techo del cuarto, se desvió hacia la estantería repleta de libros de mi derecha, no quería conservar aquello por más tiempo. Me incorporé y me quedé quieto, observando el pequeño frasco colocado en uno de los estantes.
Fui tonto, no debí creerla.
Me levanté y me alejé de la librería, aparté la cortina que ocultaba mi ventanal y me quedé un largo rato contemplando la calle, donde miles de brillantes luces lo iluminaban todo y convertían un triste y apagado paisaje urbano en un increíble desfile de miles de destellos mágicos.
Luces mágicas, aquello me hacía recordar y me obligaba a volver la vista hacia la estantería, supongo que lo bueno nunca se olvida por más que pase el tiempo.

La conocí en la fiesta de la noche de San Juan de hace ya cuatro años, una noche que no he logrado ni lograré olvidar jamás. Yo acudía a aquella fiesta en la playa con mis amigos cada año, des de hacía ya cinco, y aunque ella había asistido el año anterior no nos habíamos cruzado hasta entonces. En el primer instante en que mis ojos la vieron se quedaron prendados de ella, era una chica con una sonrisa bellísima y unos ojos castaño-verdosos que te aislaban del mundo.
Encandilado por aquella primera impresión y con la ayuda del alcohol que llevaba ya en mi organismo, me armé de coraje y me acerqué para presentarme, pero con la mala suerte de tropezar con una silla y caer de boca contra la arena. Aunque la gente estaba ocupada con sus propios asuntos tuve el gran privilegio de conseguir que todos me hicieran un hueco en sus apretadas agendas, todos los presentes presenciaron mi caída y una orquesta de risas alegró el ambiente, aunque no el mío precisamente. Todo avergonzado me levanté y empecé a escupir arena, mientras me reía, ya que aquella era mi manera de quitarle importancia al asunto. Supongo que no empecé bien... ¿o sí?
Una mano me ofreció un pañuelo para limpiarme y lo acepté, aquella chica de larga melena castaña ondulada, piel fina y clara, y voz dulce y angelical me preguntó:
- ¿Te encuentras bien?
- Sí- le respondí totalmente avergonzado mientras me limpiaba la arena de la boca con el pañuelo-, no te preocupes.
Supongo que ella se percató de mi incomodidad, puesto que me agarró de la mano y me arrastró hasta la orilla, alejándonos así de la multitud.

Estaba nervioso, aquella chica me ponía nervioso y además no lograba encontrar un tema de conversación para romper el silencio, aquella no había sido la mejor primera impresión que podía haberle causado.
De pronto ella se descalzó las sandalias y avanzó, metiendo los pies en el agua, se detuvo en seco y clavó su vista en el cielo nocturno.
- ¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando te hablan sobre el mar?- me preguntó después de inspirar profundamente y sonreír.
- Pues supongo que pienso en el sol, la playa y en las vacaciones.
- Muy típico- respondió ella sin dejar de mirar el cielo.
- ¿Y tú, en que piensas cuando te hablan sobre el mar?- le pregunté curioso al haber obtenido aquella respuesta por su parte.
- En el fondo.
- ¿Cómo?
- Pienso en el fondo marino, en todo lo que habrá allí escondido- se giró para mirarme-. Durante siglos y siglos millones de barcos lo han surcado, piratas, de la armada, buques de guerra,... ¿te imaginas? Centenares de tesoros, barcos y aviones hundidos... Quién pudiera vaciar el mar y encontrar todos esos tesoros.
Su mirada, fija ahora en el oscuro y misterioso océano, viajaba millas y millas adentro, imaginándose descubriendo las maravillosas reliquias sumergidas.
- ¿Piensas que soy rara?
- No- le dije mientras contemplaba lo hermosa que era.
Entonces, movida por mi respuesta, se giró para dedicarme una mirada irónica seguida de una melódica risa.
- Pienso que eres diferente.
- ¿Y no es lo mismo?- me preguntó sin dejar de sonreír.
- No, ser diferente es bueno.

La verdad es que aún no comprendo por qué hice lo que hice, cuando introduje las manos en los bolsillos y lo noté se me ocurrió la idea. Saqué aquel pequeño frasco de perfume que me habían obsequiado en la puerta del hotel, y lo destapé vertiendo su contenido en la arena. Me acerqué al agua decidido mientras ella me observaba, me acuclillé y sumergí el frasquito.
- ¿Qué estás haciendo?
- Ayudándote a cumplir tu sueño- le respondí mientras sacaba el frasco, ya lleno, del agua y lo tapaba.
- No creo que consigas vaciar el mar con ese frasquito.
Los dos reímos y el cielo se iluminó mágicamente de fuegos artificiales. Su silueta recortada por aquel radiante firmamento fue lo más mágico que había visto jamás y no pude contenerme por más tiempo.
- Vaciaría el mar por ti- le susurré.
Ella desvió la mirada del cielo y su sorprendido semblante se presentó a escasos centímetros del mío. Se había agachado y acercado tan rápido que no había tenido tiempo de pensar en nada que decirle.
- Me llamo Elisea, Eli para los amigos.
- Yo Éric- tenerla tan cerca me inquietaba-, ¿Ric para los amigos?
Los dos estallamos a carcajadas y nos estiramos en la húmeda arena para contemplar los majestuosos fuegos artificiales que adornaban el inmenso e infinito cielo nocturno.

De aquella especial manera conocí a Eli, la chica que se convertiría en mi sol, mi luna, en todo mi universo durante tres largos y felices años.
Al cumplir dos años y medio de noviazgo nos decidimos a ir a vivir juntos y nos compramos un piso. Ella estaba feliz, al igual que yo y nuestro nuevo compañero de piso “Soso”, nuestro pez. ¿Qué por qué se llamaba así? Eli se lo puso, dijo que aquel nombre le iba perfecto ya que nunca reía, decía que le faltaba sal en las venas para darle gusto. Alguna que otra vez llegué a pensar que ella quería comérselo a la plancha.
Todo iba realmente bien, vivíamos felices y no teníamos problemas de ningún tipo, o al menos eso pensaba yo.
Eli empezó a acudir todos los Viernes a un club de lectura. Decía que le apasionaban los libros, que quería conocer gente nueva que tuviera sus mismos gustos para poder intercambiar opiniones, y yo me la creí.

Uno de aquellos dichosos Viernes tuve que ir a hacer un encargo de la empresa, en la cual trabajaba, y la vi. Eli cruzaba la carretera de la mano de otro hombre, mi corazón sufrió una dolorosa punzada que hizo que me llevara la mano al pecho, todo tenía que tener una explicación lógica, estaba seguro.
Aquella noche, cuando Eli regresó a casa, no le comenté nada sobre lo que había visto. Le pregunté cómo le había ido el día, ella me explicó que lo había pasado bien y que se había pasado por la peluquería con una amiga.
- ¿Te gusta?- me preguntó enseñándome su nuevo corte de pelo, que ahora le llegaba hasta los hombros-. ¿Me veo bonita?
Se veía preciosa, pero por celos y desconfianza me pasé toda la semana esperando que llegara el Viernes para poder seguirla. Sabía que estaba mal, pero necesitaba descubrir la verdad.

Aquel viernes, como tantos otros, ella se despidió de mí con un dulce beso en los labios y se marchó. La seguí por la calle, escondiéndome en las esquinas, hasta que ella se encontró con él, era el mismo hombre con quien la había visto la última vez. Aquello no podía ser verdad, me acerqué a ellos a paso lento hasta que finalmente llegué y pronuncié su nombre.
- Eli...
- Éric, ¿qué haces tú aquí?- me preguntó muy sorprendida y a la vez nerviosa.
- Te he seguido- le confesé con la mirada fija en la suya-. La semana pasada te vi, pero no me lo podía creer. ¿Quién es?
El hombre hizo ademán de presentarse, pero ella lo interrumpió.
- Lo siento- se disculpó bajando su mirada hacia el suelo-, debí habértelo dicho antes. Mandaré a alguien a recoger mis cosas esta semana.
- ¿Desde cuándo?
- Lo siento- agarró la mano de aquel hombre y sin contestar a mi pregunta se dieron media vuelta y se marcharon.
Me quedé petrificado en mitad de la calle, a mi corazón lo habían atravesado con alguna especie de arma afilada, y lloraba de dolor por mí. Mis ojos secos, no lograban derramar ni una sola lágrima, pero el dolor era algo real.

Pasé los siguientes seis meses destrozado, como muerto en vida, como una persona a quien le han robado el alma. Hasta que una mañana, al abrir un sobre y descubrir lo que contenía, me asestaron el golpe final.
ELISEA GÓMEZ TAPIA, fallecida el: 17/04/2011. Sus apenados padres, hermano, tíos, sobrinos, amigos y demás familiares. INVITAN...
Mi cuerpo cayó sin fuerzas, deslizándose por la pared, al suelo y allí me quedé sentado, horas y horas pensando en ella.

Esta mañana he acudido a su entierro y por fin he conocido a su hermano mayor Raúl, para mi sorpresa, él era el hombre con quien quedaba Eli los Viernes.
- Ella me pidió que no te dijese nada, no quería verte sufrir por su culpa- me confesó-. Pero escribió esto para ti, por lo que sé que quería disculparse antes de irse.
Me entregó un folio de papel doblado y me lo guardé en el bolsillo del pantalón.
- Hace ocho meses le diagnosticaron cáncer, por lo que todos los viernes la acompañaba a un grupo de apoyo para gente con su enfermedad. El primer día que nos vistes la acompañé a la peluquería para cortarse el pelo, ya que pronto iba a empezar con la quimioterapia. Pero cuando te presentaste allí, y creíste descubrir una infidelidad, le diste el motivo perfecto para alejarte de ella y no hacerte daño.
- Pero yo la habría ayudado..., porque la quería, porque siempre la querré.
- Y ella a ti- reconoció-. Puso fin a su vida porque no pudo aguantar los dolores del tratamiento, pero lloraba cada noche a causa de no tenerte cerca y del daño que te había causado. Porque para ella, tu eras toda su vida, su sol, su luna, todo su universo...

Aún ahora, en la oscuridad de mi salón y con el frasquito entre mis dedos, no logro derramar una sola lágrima. Mis ojos están secos y mi corazón no siente nada, ya que se ha tornado piedra.
Me acerqué a la pecera de Soso y le miré con lástima, es cierto que el nunca sonreía, ¿le faltaría sal en las venas tal y como ella decía? Destapé el frasco y derramé una gota en la pecera.
- Creo que ahora ya podrás sonreír.
Pero yo, ¿podría seguir sonriendo?

Miré el frasquito y recordé aquel día en la playa. Me lo acerqué lentamente a los labios, y bebí su contenido tan salado que llegó hasta mi herido corazón que empezó a escocerme. ¿Sería feliz ahora? Introduje la mano en el bolsillo y saqué aquel papel, lo desdoblé y leí un perfecto te quiero. De pronto algo húmedo recorrió mis mejillas y fueron a parar a las comisuras de mis labios, estaban saladas. Las lágrimas por fin habían aparecido, entonces comprendí, ahora podría sonreír de nuevo ya que Eli siempre estaría en mi corazón junto con aquella sal que daría gusto a mi vida.

17 Críticas constructivas K.O.:

Regina Niger dijo...

Ay, ay... Esta muy lindo el cuento, lo relataste tan bien (enfasis), me encantó, y ese final fue tan triste... Pese a eso, me encantó, todos los detalles, lo del mar... Creo que te vas a situar entre mis escritoras blogueras favoritas... xD
Muchos saludos, segui asi que vas geniaaaal... y una cosa, la encuesta de "como va apuesto por ti? sinceridad ante todo" no se entiende muy bien :S
Chao!!

loli dijo...

jo que triste y que hermoso sabes como trasmitir tu alma me te a quedado perfecto besos

DDmx dijo...

Hay dolores que matan la mente, simplemente que el cuerpo va detrás, y algun@s le ayudan a eso.

Dulce Cautiva dijo...

¡Oh!, estoy toda emocionada!, casi con las lágrimas apunto de salir y derramarse x mi rostro... k relato más triste!.

Yo k creí k me encontraria con el siguiente capi d tu historia y me encuentro con esto... k me ha gustado y muxo!, pero me ha entristecido el día... jajaja.

Bueno perla, a ver si cuelgas un capi ya k toy toa desesperado y esperando a x más, saludos y bs!!!

Shia-chan dijo...

Me ha encantado!

Aunque sea triste me ha gustado mucho.

Continua escribiendo, porque tienes talento para ello.

Luz. dijo...

que tristeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
ohhh estuvo muy lindo!!
que no se hace por el ammor??
awwww...
publica pronto!!
y gracias por pasarte por mi blog!!

Patricia :D dijo...

Dios que bonito y triste:(
Publica pronto.
¡besos!

Dulce Cautiva dijo...

Hola d nuevo!, jejeje. Pos nada, pasaba a decirte k tienes en el blog del club un regalito para ti, espero k t guste, muak!!!

Regina Niger dijo...

Hola otra vez!! Tenes premio en el blog, pasate!!
Saludos!

Cali Axfer dijo...

simplemente PRE-CIO-SO!!!!!
Impresionante y fabuloso y rima y todo, xDD.

Un beso enoooorme!!

Cali

Elizabeth dijo...

Ha estado genial, me parece encantador la visión que la chica tiene del mar. Es triste, pero muy bonito. Escribes muy bien. Saludos!

Un corazón enamorado dijo...

Me encantó, a pesar de la tristeza que desborda, es prometedor. El amor, el dolor el adiós.

María León dijo...

Holi, no puedo escribir en el chatbox:( dudo que ahorita puedas conectarte en pleno clásico pero si puedes hazlo jijijiji besito.

K@%!N@ dijo...

Por poco y lloro ... me encvanto me dejastes con dolor en el pecho y todo... sigue asiii!

camila dijo...

esta genial!!

espero que te mantengas con el lapiz y papel en mano :)

de paso te mando un besote!!

cami

jesica... ♫♪ dijo...

O_O

esta historia me ha gustado♥



veo que has hecho algunos cambios en tu blog ha quedado realmente bien ^^ , ya tenia que no pasaba porque estaba solo una historia la cual en algún punto dejo de gustarme n_n'

esta muy bueno esto, intentare pasar mas seguido a leer las demás historias que me faltan, eres muy buena con las letras...


Slds y sigue pasando♥

Esther Van Castle dijo...

OMG! Ahora sí que me has sorprendido con este final, es una historia muy linda, de esas que se repiten a menudo en la vida...

Saludos!

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