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Abrí los ojos con la mirada asustada y mi respiración agitada, había sido un sueño tan real que aún pensaba que lo presenciado hacía unos instantes era lo auténtico. Me incorporé en la cama y agarré fuertemente mi cabeza, era como tener un repique de tambores dentro, necesitaba una pastilla. Me levanté y puse rumbo a la cocina, agarré una taza y vertí café en ella, a continuación le añadí leche y azúcar. Todas las mañanas lo mismo, la monotonía de mi vida no se veía alterada por nada, cada día hacía lo mismo y estaba harta de aquello. Cogí la caja de pastillas, la abrí y saqué una tableta, estaba casi terminada. Últimamente la cabeza no me funcionaba bien, me costaba pensar y me dolía continuamente, pensé en ir al medico pero estaba demasiado ocupada como para andar perdiendo el tiempo en minucias. Me tragué el comprimido con la ayuda del café con leche y después me dirigí al baño a prepararme para ir al trabajo.


Mi nombre es Bianca, tengo 29 años y por aquel entonces trabajaba de oficinista, un trabajo que me ocupaba mucho tiempo pero que no me satisfacía ni lo más mínimo. Estaba cansada de mi vida, siempre la misma rutina, hablar con las mismas personas día tras día, visitar los mismos lugares, escuchar la misma música en todas las emisoras de radio. Mi estricta rutina se había convertido en mi propio impedimento para alcanzar una vida plena y satisfactoria pero aun sabiéndolo no lograba enmendar la situación.
Aquella mañana, como tantas otras, me dirigía a la oficina por la gran avenida, caminaba a paso ligero y sin fijarme mucho en aquello que me rodeaba, todo lo tenía tan visto que podría describir todo el trayecto sin tan siquiera mirar una sola vez a mi alrededor. La mujer de las flores vendiendo en su pequeña paradita, el vagabundo durmiendo en su saco en la portería número 23, la anciana sentada en el tercer banco alimentando a las palomas, y así podría continuar todo el día. Me conocía cada detalle de aquel corto trayecto, cada personaje de aquella escena poseía su propia rutina que regía su vida y con aquellas acciones también influían en la mía.
De pronto escuché un grito que hizo que me detuviera a mirar, un muchacho se encontraba arrodillado frente a una muchacha mientras le entregaba un hermoso anillo. Una pedida de mano en mitad de la calle rodeada por una multitud que aplaudía y felicitaba a los futuros novios radiantes de felicidad, aquello me hizo prestar atención a lo que me rodeaba. La anciana del banco no estaba sentada sino que se había levantado a observar la romántica petición, la mujer de la paradita se había colocado en la otra acera a vender y el vagabundo no estaba dormido. Todo había cambiado aquella mañana por el simple hecho de que aquel chico había decidido pedirle la mano a su amada en aquel preciso lugar en aquel instante. ¿Yo también podría ser capaz de cambiar la vida de otras personas y la mía propia si desviaba mi camino?

Una sonrisa atravesó mi serio semblante diario y tomé la primera calle en vez de la tercera, deseaba saber que clase de cambios podía provocar con mis actos.
Aquella calle era muy parecida a la tercera pero lo gente que paseaba por allí era totalmente nueva, los escaparates repletos de novedades me invitaban a echarles un vistazo, los nuevos olores me instaban a probar sabores nuevos. Aunque todo era conocido nada era aburrido, miraba cada rincón de la calle como si fuera un país diferente, cada persona como si fueran extraterrestres, desconocidos y misteriosos para mí.

Hice aquello durante todo el año, cada mañana me levantaba y escogía una de las calles al azar por la cual me paseaba hasta llegar al trabajo. Así conocí a Marta- la dependienta de una tienda de gofres-, a Toni- el chico a quien le devolví la cartera que había perdido-, a Flo y a Nehru- los pequeños perros de Sara, la joven y guapa estudiante universitaria-, mi agenda telefónica incrementó el número de contactos, mi humor mejoró considerablemente y conocí a mi futuro marido.
Cuando mis dos preciosas hijas de cinco y siete años, me preguntaban ¿cómo conociste a papa? yo les explicaba esta pequeña historia.

Aún ahora, cuando paseo por la calle y empieza a llover recuerdo como aquel muchacho me cubrió con su paraguas mientras me sonreía, aunque no me conocía de nada me acompañó hasta la puerta del edificio donde trabajaba para que no me mojara, se llamaba Fran. Caí fascinada des de el primer momento y a partir de entonces empecé a pasar a menudo por aquella callejuela para poderle ver trabajar en un pequeño bar en el cual me detenía de vez en cuando a tomarme un café. Más tarde nos enamoramos perdidamente y empezamos a salir, y tras 4 años de noviazgo nos casamos y tuvimos a nuestra primera hija. Vivimos juntos sus primeros pasos, sus primeras palabras, su primer día de colegio y su cara de felicidad al convertirse en hermana mayor.

Ahora siempre pienso en aquella mañana tan lejana, aquella en la que me tomé una pastilla, un café con leche y me marché a trabajar. Si aquel muchacho no se hubiese arrodillado ante aquella chica para pedirle matrimonio yo posiblemente no hubiese cambiado de calle, no hubiese conocido a mi mejor amiga Marta, no me hubiese enamorado de Fran, no hubiese amado a mis queridas Jenny y Alexa, y posiblemente mi vida a estas alturas no sería la misma.
Debo decir que me encanta mi vida tal y como es ahora, no necesito más dinero, ni un coche nuevo, ni un gran jardín, solo a esta pequeña pero valiosa familia que tengo. He llegado a la conclusión que jamás le cerraré las puertas a nada nuevo y desconocido que esté por venir, porque cada acción lleva consigo unas consecuencias que según como las manejes pueden llegar a llenar tu vida y hacerte sentir la persona más afortunada del planeta tal y como me pasó a mí.

Vive apostando por todo y jamás abandones , juega por salir vencedor en esta lucha entre tus sueños y las obligaciones de este mundo, porque sí tu estas insatisfecho todos lo estarán.


Presentado en el concurso: Escritora

8 Críticas constructivas K.O.:

Dulce Cautiva dijo...

Otra maravilla + k sale de tus manos y mente, jejeje. Ya la habia leido en el blog d Escritora y me cautivo jejeje. Saludos nena y no dejes d sorprendernos!, muak!!!

María León dijo...

Me encantó, combinaste perfectamente todos los complementos que te dije por chat jajajaja.

camila dijo...

digo los mismo que lñas demas!!

tienes un talento enorme!

creo que un buen consejo seria que te pegues el lapìz a la mano asi quedariamos todoos asombrados todo el tiempo!

espero que ande todo bien! cami

Luz. dijo...

awwww me encanto!!!
escirbes genial!!!
y de acuerdo al blog los dos capitulos que dicen capitulo 1 son de diferentes historias!!!
y en el costado encuentras otra historia y
tengo otra que tiene 4 capitulos!!!
besos y publica pronto la historia...

K@%!N@ dijo...

Dios pero como es que se te ocurren tantas cosas tan buenas!!! me encanto!!! Y gracias por los comentarios hacen que me emocionen jajaja Bye besosss!

Ester dijo...

supeeeer xulo!!!! me gusta muxo la ultima frasee!! con esperanza!! No dejes de luxar por tus sueños...se haran reaalidad. :DD

besiitos!!

Esther Van Castle dijo...

Que lindo *-* Y pensar que la rutina nos impide ver esas maravillosas cosas :D

Seshat Egipcia dijo...

Hermosa y alentadora historia. Creo que a partir de ahora prestaré más atención cuando vaya caminando por la calle :)

Un abrazo,
Nimue

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